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NOMOFOBIA: La adicción al móvil de ¿los nativos digitales?

Cada vez más padres y educadores hablan acerca de la nomofobia: la adicción al teléfono móvil que poco a poco sufren más personas, en su gran mayoría jóvenes y nativos digitales. En este artículo hablaremos del uso y abuso de las nuevas tecnologías, no sólo en la infancia, también en la edad adulta.

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¿Qué uso haces de tus pantallas? 📲

¿Qué es lo primero que miras nada más despertarte? ¿Y lo último que ves antes de dormir? ¿Qué haces en cuanto tienes un  segundo de descanso en el trabajo o en la hora de comer?

No sé tú, pero yo hace un tiempo que soy consciente de que mi uso de los dispositivos electrónicos era excesivo. Me di cuenta de que gran parte de mis días los pasaba con mi atención fija en alguna pantalla, casi de forma constante:

  • 👩‍💻en el ordenador trabajando 
  • 📲utilizar el móvil en (todos) mis descansos y ratos libres
  • 🖥terminar el día viendo alguna serie/película/documental en Netflix o alguna plataforma similar.

Eso empezaba a pasarme factura, tanto a nivel físico (sobre todo a mis hombros y cervicales) y también a nivel mental.

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¿Cómo afecta el uso de internet a mi cerebro? 🤯

¿Te has parado a contar la cantidad de veces que consultas tu móvil a lo largo del día? Me di cuenta de que mi uso de la tecnología, sobre todo del móvil, era muy compulsivo. Revisaba sistemáticamente mi email o mis redes sociales incluso sin tener ningún aviso en la pantalla.

Decidí investigar un poco más acerca de la «adicción» a los móviles y descubrí el término nomofobia: la adicción al móvil y como cada vez es más frecuente que las personas presenten síntomas de ansiedad si no tienen cerca sus teléfonos móviles o su conexión a internet.

En la red encontré varios artículos sobre como cada vez hay más adolescentes con signos de nomofobia y/o ludopatía, que están enganchados a algunos videojuegos 🎮(como el fenómeno Fornite). Decidí documentarme más acerca de cómo afecta el uso de las nuevas tecnologías a nuestro cerebro, sobre todo a la capacidad de atención y me hice con este libro:

Atrapados: ¿Qué está haciendo internet con nuestras mentes? 🧠

En él, el autor nos cuenta como afecta el uso de internet a nuestros cerebros y como muchas personas (entre las que me incluyo) muestran cada vez más dificultades para realizar ciertas tareas, como centrar su atención en una lectura profunda: internet nos ha acostumbrado a leer en diagonal, a absorber mucha información en casi un sólo golpe de vista.

Con un lenguaje muy sencillo, Carr nos explica como nuestro cerebro se ha acostumbrado a este flujo constante de información y cómo nos cuesta romper ese hábito.

📘Si quieres echarle un ojo al libro, lo tienes aquí .

Cada vez somos más los adultos y jóvenes (no solo los nativos digitales) que hacen un uso excesivo de internet y de su teléfono móvil, siendo estos más propensos a experimentar trastornos como insomnio, disfunción social, depresión y ansiedad (aquí tienes una revisión de varios estudios empíricos españoles sobre este tema).

Algunos expertos afirman que el término “adicción” no es el más apropiado. La adicción al móvil (nomofobia) no está reconocida como una enfermedad. Por ello recomiendan referirse al uso problemático de las tecnologías de la información utilizando otros términos.

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¿Tengo nomofobia? Mi obsesión con el móvil 📱

Aunque sospechaba que la nomofobia se había apoderado de mí, no tenía ni la más mínima idea de cuánto tiempo usaba el móvil a lo largo del día. Así que, inmersa en mi labor investigadora, instalé una app para ver el uso que hacía del dispositivo… y fue peor el remedio que la enfermedad 🙄.

Esta app utilizaba un sistema de “recompensas” para reforzar tu “no” uso del móvil. Si te comprometías a no usar el teléfono en X minutos y lo cumplías… tenías una recompensa (a más tiempo, recompensas mayores). Curiosamente… consiguió el efecto opuesto a su cometido 👎.

Durante unas semanas cada dos por tres cogía el móvil para “avisar” a esta app de que no usaría el teléfono en los próximos minutos y conseguir así una recompensa: antes de irme a dormir, avisaba a la app de que en las próximas horas no usaría el teléfono; cuando me sentaba a trabajar, cada rato cogía el teléfono para poner el contador y conseguir más recompensas. Al final, lo utilizaba más que antes. Me pasaba el día poniendo en marcha el contador de esta app para avisarla de que en los próximos “X” minutos no usaría el teléfono. Un desastre 🤦‍♀️. 

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Desintoxicándome 

Poco después instalé otra, de la que ya he hablado a mis suscriptores en una de mis corazonadas de los viernes. Una app básica, gratuita, funcional y nada adictiva que hace un registro de tu uso del móvil 📊.

Gracias a ella tuve un choque doloroso con la realidad y confirmé que mi uso del móvil era muy excesivo. Mi media estaba en un uso diario de unos 300 MI-NU-TOS. 5 HORAS 😱

Cada día de mi vida me pasaba alrededor de 5h con el cuello torcido y la mente dispersa mirando mi móvil. Decidí que había que bajar esa media, como fuese. Sorprendentemente fue más sencillo de lo que me esperaba.

A partir de entonces tomé conciencia de cada vez que desbloqueaba mi móvil en modo automático, “porque sí” y dejé de hacerlo. Tan simple como eso. Cuando cogía el móvil tenía que ser por una razón concreta. Rebajé el uso a una media de 100min diarios. 1h y 40min 🎖 . 

De ahí pasamos a la siguiente y última fase. Utilizar el móvil sólo cuando lo necesite… y durante el menor tiempo posible. Acortar la duración de cada uno de los usos… Ahora mi media está en 1h y 7min 🎉. Estoy satisfecha. Creo que ya hago un uso responsable de este aparatejo. Tampoco tengo la intención de convertirme en una ermitaña tecnológica… pero sí quiero dar un paso más.

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Mi reto sin pantallas, ¿te unes? 📵

Enfrascada en mi operación: “desintoxicación tecnológica: di adiós a la nomofobia” he decidido ir un paso más allá y me he propuesto hacer “El fin de semana sin pantallas”. Bueno, honestamente, no sé todavía si empezaré por un fin de semana o sólo un día completo al mes 📴.

Intentar aprovechar ese día para retomar contacto con la naturaleza (o, al menos, salir de la ciudad) o hacer planes tranquilos en casa: leer, dialogar, jugar a juegos de mesa, cocinar, escribir, escuchar música… Considero que me servirá para “bajar revoluciones” y conectar más con el momento presente 🧘‍♀️.

Recientemente se ha implementado un nuevo movimiento donde los jóvenes (y no tan jóvenes) que los fines de semana utilizan un segundo móvil sin conexión a internet. Es genial que los adolescentes experimenten la vida más allá de los móviles, las consolas y los videojuegos.

¿Qué te parece la idea? ¿te atreverías a probarlo? ¡Seguro que esos días disfrutas más de tus peques, familia, amigos…  y conectas más contigo mismo!

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Niños y tecnología ¿qué hacemos con ellos?

¿A qué edad es recomendable iniciar a los pequeños en su uso? ¿cuánto tiempo debemos dejárselo? ¿qué tipo de aplicaciones y contenido pueden usar los peques?

El mes pasado vi un reportaje muy interesante en televisión sobre este tema. Lo he buscado por internet para compartirlo contigo pero no lo encuentro 😔. En él, varios expertos hablaban de los aparatos digitales durante la infancia. La mayoría de ellos coincidían en no exponer a los pequeños a estos dispositivos antes de los 3 años.

Una vez más, creo que las pautas enfocadas a los niños deben ser coherentes con los adultos. Primero hay que educar al educador. Un padre/madre/educador que haga un uso responsable, transmitirá un uso responsable a su hijo o alumno.

💖Un adulto que realice un uso abusivo de estos dispositivos, es muy difícil que eduque en un uso responsable a sus niños 💖.

Y, por supuesto, sin olvidarnos siempre del sentido común. Aquí te dejo varias recomendaciones de la Asociación Americana de Pediatría (están en español) al respecto. Ellos recomiendan no exponer a los pequeños ante dispositivos digitales antes de los 18 – 24 meses, a excepción de las videollamadas. Y, a partir de ahí hacer un uso limitado, siempre en compañía del adulto.

Verás que son consejos muy simples, pero eficaces. Te animo a que les eches un vistazo.

Conclusiones:

✅Personalmente, te recomiendo que empieces por ser consciente del uso que haces tú y que te conviertas en un consumidor responsable. Que trates de recuperar algunos momentos de “vida analógica” y que, a partir de ahí, transmitas este ejemplo a tus hijos, teniendo en cuenta las recomendaciones de la Asociación Americana de Pediatría, que son las que comparten otros muchos expertos.

Ahora que sabes más acerca de la nomofobia, te será más fácil evitar que tanto tú como los tuyos sufráis de esta «obsesión con el móvil». También te será más sencillo reconocer sus síntomas.

Y por mi parte, nada más. Si estás suscrito a la newsletter, el próximo viernes recibirás mis “corazonadas”. Y recuerda que también puedes seguir mis pasos por facebook e Instagram 📷. Te aseguro que hago un uso responsable de ambas 🙃. 

¡Un abrazo!

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3 comentarios en “NOMOFOBIA: La adicción al móvil de ¿los nativos digitales?”

  1. Hola Belén (autora de esta entrada), la publicación de esta entrada la vemos muy necesaria y útil. En primer lugar nos presentamos, somos Marina y Silvia, alumnas de un Master de investigación e innovación educativa de la Universidad de Murcia. Nos ha llamado la atención tu post desde el título. Sinceramente no habíamos oído hablar del termino Nomofobia, pero evidentemente sí conocemos el fenómeno al que actualmente estamos conectados, o también podríamos decir “encadenados” como es el uso del teléfono móvil. La información que aportas en este post consideramos que es muy actual y acertada, tanto para técnicos en educación, como para las familias. En general, la sociedad debería de ser consciente de las consecuencias que tiene el consumo de las pantallas, sin embargo, mientras leíamos tu post nos planteábamos la siguente pregunta ¿Realmente cuál es el porcentaje de la sociedad actual que asume su adicción al móvil? Creemos que, aunque no lo parezca, la cifra es elevada, sin embargo el ritmo de vida en el que nos encontramos inmersos hace que las pantallas se conviertan en un aliado para combatir el estrés actual.

  2. Hola:

    Definitivamente hay personas (sobre todo jóvenes) que no pueden vivir sin su móvil. una vez en clase, les pedí a mis alumnos que se pusieran de pie y salieran del salón por un momento y sin sus cosas y entonces uno de ellos preguntó asustado: «¿Tengo que salir sin mi celular?» y al yo decirle que podía llevarlo consigo, él respondió: «¡Ay, qué bueno porque mi celular es parte de mi cuerpo».

    Es importante que tanto padres de familia como autoridades (maestros) seamos conscientes de fomentar el escaso uso de los dispositivos electrónicos el mayor tiempo posible.

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