Hace días que tenía en mente la redacción de este artículo. Se acerca Fin de Año y un montón de webs y blogs se llenan de propuestas para hacer tu balance del año 2015, en el que recapacitemos sobre los objetivos logrados durante estos 365 días y todo aquello que nos ha ocurrido en este tiempo, por lo que debemos estar agradecidos y también, como no, en lo que nos queda por hacer en 2016.
A mí me gustaría invitarte a ir un paso más allá y hacerte reflexionar sobre todo lo que llevas vivido y en lo que eres hoy. ¿Qué pasaría si mañana, por lo que sea, sufres un accidente y falleces? ¿has hecho de tu vida algo que ha merecido la pena? ¿estás satisfecho con lo que has logrado? ¿crees que tus seres queridos te recordarían como te gustaría que lo hiciesen? ¿has transmitido a tus hijos los valores que deseas que tengan? ¿has sido un ejemplo para ellos?
Sé que son muchas preguntas, pero me parece importante ir un paso más allá de un simple balance del año, porque la vida, al fin y al cabo, es la suma de muchos años y no debemos quedarnos en la superficie de los últimos días, porque a veces, por ocuparnos de lo urgente, nos olvidamos de lo importante, que son las cosas que permanecen a lo largo de los años. Por ponerte un ejemplo y que lo veas más claro: Es muy probable que el 7 de enero consideres urgente ponerte a dieta para bajar los kilos que has cogido durante las fiestas, verás un montón de anuncios de productos milagrosos que te ayudan a adelgazar y gimnasios repletos de promociones en su matrícula, pero lo importante son tus hábitos alimenticios y saludables a lo largo de tu vida. Lo que comes y lo que te mueves en enero de 2016, en febrero, agosto y diciembre… este año y todos los demás.
Casi todos tenemos una idea de la forma en la que desearíamos morir, siendo ancianitos, dormidos en nuestra cama, sin sentir dolor… pero tal y como dice Luzu en este vídeo, es más triste vivir de una forma amarga y dolorosa, que morir de esa manera, porque por largo que sea el proceso de la muerte, siempre es más corto que el de la vida. Todos deseamos morir a una edad más bien avanzada, pero por desgracia, ese deseo no siempre se cumple ya que personas de todas las edades fallecen cada día. Por eso es importante hacer un balance de vez en cuando acerca de la vida que llevamos y de cómo nos comportamos. Si nos parásemos a pensar en la relevancia que tienen nuestros actos cotidianos, es probable que viviésemos la vida de otra manera. Eres lo que haces, eso es lo que te define y lo que las personas recordarán de ti. ¿Te gustaría que los que están a tu alrededor sonriesen al recordarte? ¡Haz que sonrían ahora! Es la mejor forma de conseguirlo.
Conviértete en la persona que te gustaría ser
Tú eres tu granito de arena para mejorar el mundo
Con este artículo pretendo recordarte el valor de la vida, tanto para ti a nivel personal, como para que lo tengas en cuenta en tu faceta como padre/madre o educador, porque considero que recordar que no estaremos aquí para siempre es algo que nos ayuda a ser mejores. Nuestro tiempo es limitado, ¿en qué quieres emplearlo? ¿por qué no tratar de dejar una pequeña huella en él cuando nos marchemos? Marcarte este pequeño reto como una responsabilidad que hará que tu día a día sea mucho más creativo y placentero. Tener un propósito que vaya más allá de tu vida es un gran desafío, a la par que maravilloso.
Y ¿qué pasaría si muero mañana?
¿Te lo has preguntado alguna vez? ¿qué te arrepientes de no haber hecho? ¿qué te faltaría por hacer? No esperes al 1 de enero del año que viene para ponerte con ello, empieza ya. A todos nos quedan proyectos entre manos, de otra forma la vida sería muy triste, pero mira si el camino que llevas es el adecuado, si te lleva donde quieres llegar.
En mi caso, estoy satisfecha con lo que he hecho. Creo que he contribuido a que familias y niños sean más felices, y eso me reconforta. Sé que los artículos de mi web perdurarían al menos unos años después de mi muerte (si fuese mañana) y mis libros también. He tenido impacto en un número aceptable de personas (unas 120.000 al mes, más o menos, a través de la red, más las que trato en persona), que se han beneficiado de mis conocimientos y a las que espero haber hecho un poquito más felices y, sobre todo, darles seguridad a la hora de educar a la generación que viene, que estoy segura de que creará adultos maravillosos :).Tengo además, muchísimos proyectos de cara al 2016, en el que espero seguir a tope con la Educación Emocional y contribuir a que niños, padres y educadores seamos felices.
Y por si todavía no te has hecho con mis dos pequeñas grandes obras… he ampliado la duración de la oferta de Navidad, así que todavía tiempo de hacerte con tus conseguirlos. ¿A qué esperas?
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Me ha encantado tu post guapa, definitivamente no sé porque esperamos esperamos hasta el 31 de diciembre para hacer los propósitos del nuevo año y esperamos hasta mitad de enero para «empezarlos» todo esto no es más que, como decimos en mi tierra «un pajazo mental» porque las cosas no funcionan así, al menos no para la mayoría de nosotros.
Creo que los objetivos, planes, ideas, el intentar ser una mejor persona, un ejemplo para los hijos empieza hoy mismo, no el próximo año en algún momento.
Un abrazo,