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Motivación extrínseca vs Motivación intrínseca. ¿Cuál eliges?

Últimamente he leído varias noticias que recomiendan formas de corregir las “malas” conductas de los niños, o de conseguir elevar su motivación para que repitan las que consideramos positivas. Me viene a la cabeza SuperNanny, sin ir más lejos, ya que ayer mismo vi anunciado su programa por televisión. Así que hoy, a golpe de domingo, daré mi opinión sobre este tipo de prácticas educativas para modificar la conducta de los niños.

Por poner un ejemplo conocido por la mayoría, hablaré del sistema de puntos. Los sistemas de puntos no son más que conseguir llegar a un acuerdo con el niño. Se programan una serie de objetivos (recoger los juguetes, hacer los deberes… etc) y, según el niño los va realizando, se otorgará un premio, que previamente habrá sido acordado: Un paquete de cromos, un helado, ir al cine el domingo… (Si alguien se decanta por la utilización de este sistema, recomiendo que los premios sean lo menos materiales posibles y que incluyan la compañía de los padres, como ir a la playa, al parque o de paseo por la montaña…)

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LOS PREMIOS Y CASTIGOS

Cuando se cría a un niño basando su educación en premiar las acciones que el adulto considera adecuadas y en castigar las que considera inadecuadas, lo que estamos consiguiendo es impedir de manera absoluta la capacidad de autorregulación del niño. Cabe señalar, que ignorar a un niño, también en castigarle. Recordemos que “no hay mayor desprecio que no hacer aprecio”, y a esto es a lo que nos invita SuperNanny en su programa, cuando nuestro hijo no se comporte de “la forma deseada”.

La autorregulación se define como la capacidad de las personas de modificar sus comportamientos y actitudes en función de las propias necesidades y de las demandas de situaciones específicas. Ésta permite al niño desarrollar la capacidad de tomar decisiones, hacer elecciones, confiar en sí mismo y ser asertivo.

Cuando se basa la educación en premios y castigos se está vinculando fuertemente la actividad (física y emocional) del niño a condicionantes externos. De este modo, el niño interioriza que su acción ha de estar regulada por la intervención de agentes diferentes de sí mismo. Así, el niño adopta un papel pasivo en la toma de decisión, la elección, el control de sus propios procesos y de la regulación de sus necesidades, depositando la gestión de las distintas áreas de su desarrollo en manos del adulto.

Además, se orienta la acción del niño a la consecución de un objetivo (premio) o a la evitación de un resultado indeseable (castigo). Sin embargo, la eficacia de los premios y castigos sobre el comportamiento del niño no es permanente. A medida que el niño crece, pierde el interés en los premios y el miedo a los castigos.

Cuando este condicionante es impuesto por los padres, son éstos quienes tienen el control sobre su hijo pero ¿qué sucede en situaciones en las que los padres están ausentes? ¿quién toma ese control sobre el niño? En estos casos, el niño queda expuesto al control de otras personas (maestros, compañeros, cuidadores…). Ante la incapacidad de autorregulación, el niño puede ser controlado por todo tipo de personas, con el peligro que esto conlleva para sí. Se les está otorgando a otros el poder sobre la vida del niño.

Y para mí, lo más importante: Cuando un niño aprende a actuar en función de condicionantes externos, pierde la posibilidad de desarrollar habilidades personales y sociales propias que le permitan desenvolverse adecuadamente en su día a día. Careciendo de estas habilidades (confianza en sí mismo, asertividad, capacidad de autocontrol y de toma de decisiones autogestionadas…), el niño siempre necesitará un condicionante externo.

En este breve vídeo Carlos González nos explica su visión de los premios a los niños. El pediatra, lo define como «contraproducente e inmoral» ¿Quieres saber por qué? Dedícale 4 minutos de tu tiempo :).

Con esto, no quiero decir que no se pueda premiar ningún tipo de conducta, “nunca”, claro que podemos hacerlo, pero, desde mi punto de vista, de forma excepcional, no utilizar este método como base educativa para modificar la conducta y la acción de nuestros pequeños.

Espero no crear mucha controversia. Agradeceré cualquier comentario, opinión o sugerencia, siempre escrita desde el respeto y la educación, por supuesto. No olvides registrarte y compartir se ta ha gustado este post! También te invito a pasearte por la web y consultar otras publicaciones :). ¡Nos vemos en las redes sociales!

Un fuerte abrazo y ¡a disfrutar lo que queda de fin de semana!.

Belén

 

 

11 comentarios en “Motivación extrínseca vs Motivación intrínseca. ¿Cuál eliges?”

  1. Entonces ¿No es el sistema de puntos un buen aliciente para aprender cosas nuevas que no tienen por qué ser agradables? Cosas que le serán útiles a lo largo de su vida y que son un peñazo (aprender a colgar bien la ropa a secar o a ordenar bien el lavavajillas son un horror). Yo veo como una buena motivación el «si lo haces toda la semana (aunque se haga mal) el domingo vamos a la playa de Samil que hay piscinas» Por poner el ejemplo que tiene mi vecina de tres años con el poner la ropa sucia en sus cestas (blanca en una y de color en otra). Es más trabajo para la madre comprobar las cestas de ropa, pero a la niña le viene bien, y odia hacerlo pero le encanta ir a Samil a las piscinas. Una vez acabe el verano, seguirá haciéndolo por si misma sin necesidad de premio, porque se premia que aprenda a hacerlo.
    Por otro lado, estoy de acuerdo en que los sistemas de puntos negativos no molan.
    Pero también es cierto que cada maestrillo con su librillo, y a mi me ha ido muy bien con los niños que cuidaba el método de restar horas de parque si remoloneaban con los deberes (y he de decir que mandé una nota a una profe de mi prima diciéndole que la niña no iba a hacer una cantidad desorbitada de deberes porque tenía que jugar, con el apoyo total de sus papis, y la niña sacaba y sigue sacando notazas)

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    • Hola, Antía:

      Desde mi punto de vista, lo ideal sería que la niña sepa por qué debe separar la ropa blanca de la ropa de color, o por qué se debe ordenar bien el lavavajillas. Entender por qué debe hacerlo así y no de otra forma, no limitarse a hacerlo para ir a la playa, y después continuar de forma automática sin comprender el motivo real de por qué actúa de esa forma. De lo contrario, se puede llegar fácilmente a la manipulación, ya que el niño no se cuestionará el por qué de las cosas, sólo qué conseguirá a cambio de comportarse así, lo cual puede tener consecuencias muy negativas, ya que, en este caso, le estás pidiendo un comportamiento adecuado (es lógico separar los colores de la ropa para lavarlas), pero otras personas le pueden pedir que haga otras cosas «negativas» que la niña (o ya adulta) no se cuestionará, como no hizo con la ropa. Sólo pensará en qué «premio» consigue a cambio de hacer lo que se le pide. Esto que te digo no es nada nuevo, ya ha sido demostrado. Te recomiendo leer este artículo, que amplía la información sobre este tema: http://www.bebesymas.com/educacion-infantil/las-tecnicas-del-conductismo-en-los-metodos-de-crianza
      Un abrazo,
      Belén

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  2. Hoy día, las generaciones criadas en el siglo XX tenemos tan mecanizada la idea del premio-castigo, que la simple idea de salir de ella nos parece cuanto menos una aventura. Es bueno valorar que hay otras opciones de aprendizaje que pueden conseguir en nuestros hijos e hijas resultados excepcionales, mayor libertad de pensamiento y acción, más capacidas para discernir de forma personal entre lo «bueno» y lo «malo» a través de sus propias experiencias, y no desde un canon establecido que, buena parte de las veces, son etiquetas heredadas que ni siquiera os hemos parado a analizar.
    Ánimo a todos aquellos padres y madres «aventureros» que dejan a sus hijos explorar sus propias convicciones humanas sin miedo y con total confianza en ellos.

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  3. Ups, que se me ha enviado el mensaje! Decia que estoy de acuerdo, aunque a veces, como madre, la teoria se queda corta!!

    Recomiendas algun libro? Bessooos!

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  4. Hola Clara:

    Muchas gracias por tu comentario :). Estoy trabajando en un post para recomendar el que, para mí, es el mejor libro de ensayo sobre educación. Espero tenerlo antes de este viernes. Si puedes suscribirte te llegará el aviso a tu mail cuando lo publique.

    Un fuerte abrazo,
    Belén

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  5. Hola,
    El artículo me parece muy justificado e interesante, pero como mamá, en mi caso también papá, me parece que estamos mucho más limitados en cuanto a la teoría de la crianza de los hijos. Hay tantas opiniones encontradas, que mientras más se informa una, más limitada queda porque casi toda la teoría dice que el actuar de los padres tiene repercusiones en los hijos. Que si les das premio por buena conducta, malo, que si ignoras los berrinches, malo, que si les das importancia, malo… en fin… ahora hay qué pensárselo mucho para elegir las formas de poner límites, de corregir, de estimular, de alentar, etc… No se… yo si me siento agobiada… mientras más leo, me siento peor mamá… algunas teorías se contradicen con otras, y la experiencia de las abuelas, generalmente contradice las teorías… alguna alternativa? Saludos.

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  6. Hola, me ha parecido interesante, pero me asaltan muchas dudas. Tengo dos hijos y yo si utilizo los puntos para premiar que cumplen con sus responsabilidades pero ahora al leer esto me ha hecho dudar de si el sistema que hago es la mejor opción, puesto que por otra parte quiero hijos seguros de si mismos, que sepan tomar decisiones y ser asertivos.
    Entonces mi duda es que si quiero que cumplan con sus obligaciones como estudiar…. Etc, pero no quiero utilizar los puntos para conseguir recompensa si eso le puede ocasionar a la larga más perjuicio que beneficio (tal y como comentas). Que debemos hacer los padres? Agradecería muchísimo una orientación porque quiero lo mejor para mis hijos, que sean personas responsables y que cumplan con sus obligaciones, pero que sean personas independientes, asertivos y con una buena autoestima.
    Muchas gracias de antemano.
    Saludos
    Isabel

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  7. Tengo un hijo de 7 años, intentamos esto de si lo haces o no, premio o castigo pero sinceramente, no se si funciona, cada vez es mas rebelde, respecto al tu articulo pienso igual pero sigue si en de dificil y sobre todo tener mucha, mucha paciencia. Gracias.

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  8. Interesante articulo . Cierto es que la motivación intrínseca es muy importante en la vida tanto de los niños como después siendo adulto, y desde este punto me gustaría hacer una reflexión personal enfocando la motivación en la vida del adulto y ya no solo del niño .Vivimos en una sociedad totalmente desmotivada, una sociedad que necesita de factores externos para realizar tareas diarias y sin ir mas lejos , el ir a trabajar cada mañana, y yo me pregunto; ¿ Aquel obrero, aquel barrendero, aquel panadero o cajero de supermercado, realmente irían a trabajar si no tuvieran la recompensa de primeros de mes $ ? Nos han educado así, con normas, reglas, recompensas, castigos y a obedecer a la autoridad para poder llevar un orden y una sana integración en esta sociedad, incluso el propio universo posee un orden desde el principio de contrarios hasta los números. Sabido es que ciertas tareas que desde niños nos resultaban carentes de entusiasmo, hoy siendo adultos siguen siendo poco atractivas, por poner un ejemplo; los quehaceres domésticos,a nadie le gusta realizar tareas desagradables, pero si tener un orden y en este reglon quisiera entender y disponer de mas herramientas para poder ofrecer respuestas a esos padres, madres, maestros y/o familiares que como yo necesitan guiar la educación de los niños. ¿ Como hacer entender a un niño que todo ha de tener un orden cuando nisiquiera entiende lo que le sucede por su mente ? ¿ Como poder motivar a un niño a que realice tareas que incluso a nosotros nos resultan desagradables ? La motivación ha de nacer de uno mismo es cierto.. y yo me pregunto ; ¿ Y si no nace ? Recuerdo que cuando era niña detestaba hacer los deberes, tenia incluso hasta un profesor particular que venia a casa 2 veces por semana, la verdad… en ese momento no pensaba en cual importante era estudiar , en realidad en lo único que pensaba era en jugar, salir a la calle con mis amigos/a y divertirme. Todos un día fuimos niños y en ocasiones sigue quedando un atisbo en nuestro interior de aquel niño/a que fuimos..y por este motivo hago un llamamiento a la comprensión, a una mejora en la comunicación con los niños, esos niños que hoy viven como ayer nosotros, inmersos en su propio mundo.

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