¿Buscas una escuela diferente para tu hijo? Descubre qué es la educación viva, cómo funciona y en qué se diferencia de Montessori o Waldorf.
Cuando mi hijo tenía dos años, me encontré con un conflicto que ya suponía que iba a tener antes incluso de que naciera. La búsqueda de colegio.
Después de años de formación en educación y neuropsicología, tenía bastante claro lo que no quería para él. No quería una escuela donde se pasara el día sentado, coloreando fichas, aprendiendo a portarse bien a base de premios y castigos, donde tuviera que pedir permiso para beber agua o ir al baño o donde sus emociones fueran un inconveniente. Y tampoco quería un horario de 9 a 5, habiendo pasado con él cada hora del día desde que nació.
Había oído hablar de una escuela cerca de Torrelodones que hacía las cosas de otra manera. Me había quedado con ganas de conocerla. Pero yo no vivo en Madrid. Y las alternativas que conocía a mi alrededor eran todas privadas, caras, y además seguían centradas en los resultados académicos por encima de todo. No era eso tampoco.
Al final la encontré. Una escuela de educación viva, cerca de casa, con un precio razonable y horario de mañana. Fui a verla.
Y ahí comenzó mi enamoramiento, pero también mi confusión.
Porque la escuela era bonita. Los materiales eran preciosos. Había algo en el ambiente que me enganchó desde el primer momento. Pero empecé a descubrir un nuevo lenguaje y una nueva forma de hacer que para mí era desconocida. Las profesoras se llamaban acompañantes. Las tutorías se llamaban reuniones. Escuchaba cosas como «eso no cuida» o «eso no me va bien» y no terminaba de entender la rutina del día a día. Me sentía fuera de lugar, como si todo el mundo hablara un idioma que yo no acababa de entender.
Y eso, con todos mis años de formación a las espaldas, me hizo pensar: si yo me sentía así, ¿cómo se sentiría una familia que llegara a esto sin ningún bagaje?

¿Qué es la educación viva y en qué se diferencia de Montessori o Waldorf?
La educación viva no es una metodología con un nombre registrado ni tiene un único fundador. Es una forma de entender la infancia que bebe de muchas fuentes: Montessori, Waldorf, Reggio Emilia, pedagogía sistémica… pero que va más allá de cualquiera de ellas. Las escuelas vivas comparten una misma convicción: que los niños aprenden mejor cuando se sienten seguros, cuando pueden moverse y explorar, cuando los adultos que los acompañan confían en ellos. La naturaleza no es una actividad extraescolar sino parte del aprendizaje. La comunicación no violenta no es una técnica sino una forma de relacionarse. Y respetar los ritmos de cada criatura no es un lujo, sino una necesidad.
Educación Viva es una guía para que, cuando entres por primera vez en una escuela viva, no te pille por sorpresa. Para entender por qué se llaman acompañantes y no profesoras, qué tiene que ver el bosque con aprender a leer, cómo se gestionan los conflictos sin gritos ni castigos, y qué papel tienen las emociones en el día a día. Y también para responder las preguntas prácticas que toda familia se hace: ¿cuánto cuesta? ¿qué pasa con los contenidos? ¿y si luego quiere ir a la universidad?
Para que cuando abras esa puerta, ya sepas por dónde van los tiros.