Educar en la responsabilidad: ¿Cómo introducir las normas en casa?

Últimamente es frecuente ver a padres con dudas sobre si es adecuado o no implantar normas y límites en el hogar. Este tema ha creado mucha controversia en los últimos años, y más desde la aparición de nuevas alternativas educativas, que creo que a veces llevan al equívoco de confundir la educación emocional o el apego, con el libre albedrío, la carencia de límites o la falta total de autoridad, lo que puede tener consecuencias muy negativas en la educación del niño, desembocando en problemas como el “Sindrome del Emperador“, por poner un ejemplo. Por eso creo que este artículo era necesario.

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En muchas ocasiones parece que marcar un límite o una norma significa coartar la libertad del niño, matar su creatividad o “imponer la tiranía del adulto”. No creo que siempre tenga que ser así. Vivimos en una comunidad de individuos, y en todas las comunidades existen normas que hacen más sencilla la convivencia. Cuando vamos al supermercado y hacemos cola para pagar, estamos aceptando una norma. Cuando nos detenemos ante un semáforo en rojo, lo mismo. Cuando hablamos bajito en un hospital, estamos respetando un límite. Cumplimos normas en cada momento de nuestra vida. Eso no quita que no podamos estar en desacuerdo con alguna de ellas, por supuesto que sí, y en ese caso, habrá que buscar la forma más adecuada de expresar nuestra disconformidad.

Adquirir ciertas responsabilidades en el hogar, siempre acordes a la edad del niño, le hará ser consciente de su papel en las tareas comunitarias, y a sentirse parte del grupo,  lo que le hará ganar en seguridad y autoestima. Es habitual que cuando los padres deciden implantar ciertas normas en su hogar tengan dudas sobre cómo hacerlo. Así que, a continuación, veremos algunas pautas para conseguir marcar normas en nuestro hogar e iniciar a los más pequeños en la ardua tarea de cumplir con sus responsabilidades.

1.- Llegar a un consenso acerca de las normas y los límites.

Lo primero es ponernos de acuerdo en las normas que vamos a marcar. Es fundamental que todos los adultos sigamos el mismo camino en la educación de los niños, tengamos los mismos objetivos y nos sintamos acompañados y respaldados en esta tarea.

2.- Hacer partícipes a los niños.

Ha llegado la hora de comunicarles a los pequeños sus responsabilidades y los hábitos que deben cumplir, además del por qué de los mismos y los beneficios que conllevan. Ellos también son parte de la familia y es importante que se sientan integrados en este proceso. Por supuesto, habrá límites que puedan ser flexibles o negociables, como por ejemplo la hora de acostarse puede retrasarse un poco durante el fin de semana, o el viernes por lo menos.

3.- Comenzaremos por pocas normas, acordes a su edad.

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Para un niño de 3 años, por ejemplo, será suficiente con que recoja sus juguetes después de utilizarlos, coloque su ropa sucia en el cesto y colabore poniendo y quitando la mesa.
El juego simbólico es un gran aliado para este fin. Al niño le encanta imitar al adulto en esta etapa y conseguir su aprobación, por lo que podemos utilizarlo para introducirle en las tareas. Haz clic aquí para conocer los logros relacionados a cada edad.

 

4.- Ser coherentes con nuestras palabras y nuestros actos.

Com digo, nosotros somos su mejor ejemplo. Si queremos que los niños adquieran ciertos modales en la mesa (por ejemplo), lo lógico es que nosotros seamos los primeros en mostrar ese buen comportamiento.

5.- Ser pacientes, firmes y afectuosos.

Para adquirir un hábito es necesario repetir la misma actividad, de la misma forma gran cantidad de veces. Por eso la paciencia y la constancia son claves durante este proceso. El refuerzo positivo será nuestro aliado para conseguir instaurar un nuevo hábito.

6.- Dar las indicaciones en afirmativo.

Siempre que sea posible es preferible indicarle al niño lo que debe hacer, en lugar de lo que está haciendo mal. Por ejemplo, en vez de decir “no dejes los juguetes tirados”, es mejor decir “guarda los juguetes en su caja”.

7. Acompañar las nuevas rutinas con otros rituales que resulten de su agrado.

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Si hay algunos hábitos que le cueste más interiorizar, podemos tratar de recompensar su esfuerzo realizando después otra actividad que le sea más placentera. Por ejemplo: Leer un cuento antes de dormir… Pero después de lavarse los dientes y ponerse el pijama. Tomar el postre después de haber recogido su plato y su vaso… etc. Estos pequeños “premios” le harán darse cuenta del reconocimiento de su esfuerzo.


 El impacto emocional de la inclusión de normas

Es muy habitual que, al principio del proceso de la inserción de los límites y normas, los niños se rebelen y demuestren su desacuerdo de una forma no deseada. Los niños gritan cuando están enfadados. Lloran cuando están tristes. Patalean y dan manotazos cuando están frustrados. Y lo hacen, simplemente, porque son niños y no tienen una forma más “civilizada” de gestionar lo que les pasa por dentro y necesitan expresar sus emociones. Mientras que los adultos podemos llamar a un amigo para desahogarnos cuando tenemos un día complicado, los niños tienen herramientas un poco más primitivas. Hacerles callar y avergonzarles no ayuda. Si tu niño tiene un berrinche, permítele que se desahogue a su manera y luego ofrécele ayuda. Hazle saber que a veces es normal sentirse triste o incluso desdichado. Es, sencillamente, parte de la vida. Déjale experimentar sus sentimientos, incluyendo la frustración, la ira o la tristeza.

¿Cómo enseñarle a reconocer sus emociones?

En cuanto empiece a hablar, ya puede expresar con palabras sus emociones. Ayúdale a adquirir la capacidad de reconocer y regular sus emociones. Puedes mostrarle fotos de rostros que muestren diferentes estados de ánimo y preguntarle cuál de esos sentimientos es igual al que él está sintiendo. Los niños pequeños comprenden muy rápidamente las palabras que tienen que ver con su estado emocional, como “contento” o “enfadado”. O también podéis crear juntos un grupo de caretas que muestren las emociones básicas: Alegría, tristeza, ira, asco, sorpresa y miedo. Después, poco a poco, este número de rostros se puede ir ampliando con más emociones.

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2 opiniones en “Educar en la responsabilidad: ¿Cómo introducir las normas en casa?”

  1. Me ha encantado tu post! Cuanta razón que tienes! Además justo esta semana hemos implantado en casa unos “cargos”, se trata de ciertas tareas del hogar que van a hacer los niños, como: poner la mesa, tirar la basura, hacer la cama, etc. Lo mejor, que lo propusieron ellos!!! Lo hacen en el cole. Además ellos mismos escogieron las tareas. Estamos encantados, y ellos más!!!

    1. Genial, me parece perfecto, Judith! Que ellos vean los mismos ejemplos y las mismas directrices en la escuela y en casa tiene resultados como el que estáis viendo :). ¡A seguir así! Un abrazo fuerte y gracias por tus palabras,

      Belén Piñeiro 🙂

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