No tienes que ser “perfecta” (en serio).

Sí, lo que lees. No tienes que ser perfecta. Tu vida no tiene que ser perfecta. Tu cuerpo no tiene que ser perfecto. Tu pelo no tiene que lucir perfecto. Ni tu cutis. No es imprescindible que tu ropa se vea perfecta, ni que tu maquillaje resalte perfectamente tus rasgos. Es más, ni siquiera tienes que usar maquillaje para cubrir tus supuestas imperfecciones. No, no es imprescindible.

No tienes que ir perfectamente depilada, esos pelitos que crees que te sobran no crecen con la intención de destrozarte la vida. Por supuesto, es lícito que si quieres, los extraigas o rasures, pero no eres peor persona o más defectuosa e indigna si decides no hacerlo.

Tampoco te odia tu cuerpo, ni ese michelín que se empeña en seguir creciendo, a pesar de haber probado todo tipo de dietas. Te miras y te comparas con otras mujeres, muchas de ellas madres, que tienen cuerpos esculturales.

¿Por qué tú no eres como ellas?

La respuesta es sencilla, aunque quizás no sea lo que deseas leer: Ellas son ellas y tú eres tú. Cada uno de nosotros es único. Somos más de 7000 millones de personas en el mundo. Espera, te pondré la cifra entera: 7.000.000.000 de humanos, SIETE MIL MILLONES de habitantes y si te paras un segundo a pensarlo ¿preferirías que todos tuviésemos las mismas medidas? ¿el mismo pelo? ¿la misma altura? ¿la misma edad? Lo increíble, lo maravilloso es que siendo tantos, tantísimos, no haya dos seres humanos iguales.

Todos somos diferentes y la belleza está en esas pequeñas cosas que nos hacen únicos e irrepetibles. 

Estoy segura de que si recapacitas un minuto, te darás cuenta de que es maravilloso que siendo tantos, tantísimos… todos seamos absolutamente únicos. ¿Por qué empeñarnos en parecernos a los demás y perder así nuestra esencia pretendiendo imitar la de otros?

Deja de compararte

Tú no eres peor persona ni vales menos que esa chica de cuerpo perfecto de Instagram. De la misma forma que tampoco vales más que otra mujer que -desde tu punto de vista- se aleje más de tus estándares de belleza.

Tú, eres tú y vayas a donde vayas, hagas lo que hagas, subas o bajes, entres o salgas, estés sola o acompañada, entretenida o aburrida, vivirás en tu cuerpo las 24h del día, 7 días a la semana, cada mes, cada año de tu vida, hasta que ya no estés aquí. ¿No es mejor convivir con alguien que te quiere, que te acepta, que te respeta?

Está muy bien que te animes a superarte, a ser tu mejor versión, pero ¿no es mejor hacerlo siempre desde la aceptación, el cariño y la bondad?

Si admiramos y valoramos que los demás nos acepten como somos, ¿por qué no predicar con el ejemplo empezando por enviarnos este mismo mensaje de cariño, admiración y respeto?

Las redes sociales: Fuente de insatisfacción

Lo sé, es difícil aceptarse cuando nos pasamos el día pendientes de las redes sociales: Ese maravilloso mundo donde tan sólo vemos cuerpos perfectos, con ropa, pelo y complementos perfectos, en situaciones perfectas, en paisajes perfectos, en fotos perfectas, con una luz y un encuadre, por supuesto, perfectos.

A todos nos gusta siempre mostrar nuestra mejor cara, es obvio que somos seres sociales y nos gusta sentir la aprobación y admiración de los demás, pero desde la aparición de las redes sociales este afán por agradar y enseñar tan sólo lo mejor de nosotros mismos se ha ido exagerando más y más, hasta llegar al punto de causar depresión, ansiedad, problemas de sueño e inseguridad en sus usuarios, sobre todo en los más jóvenes.

Cada foto “perfecta” de Instagram, facebook o twitter lleva mucho tiempo de preparación. Cada vez son más las “influencers” que se atreven a mostrar lo que hay al otro lado de la cámara. Recuerda que lo que ves no es más que un escenario y no es más real que una obra de teatro o una película.

Cada vez somos más los que intentamos concienciar sobre la falsedad que hay en las redes sociales. Y para muestra, un botón.

Mi apuesta por la naturalidad, también en las redes sociales

Como sabes, la semana pasada comencé un reto en Instagram_Stories que consiste en subir (al menos) un vídeo diario. La duración máxima de estos vídeos es de 15 segundos y desaparecen 24h después de haberlos subidos.

Para completar este reto, trato de hablar sobre un tema diferente cada semana. La semana pasada di tips rápidos y fáciles para mantener nuestra salud emocional y esta semana hablo sobre mi experiencia con el emprendimiento y el mundo del blogging.

La idea fundamental es aportaros algo en 15 segundos. Tratar de daros un pequeño consejo, un tip que podáis integrar fácilmente en vuestro día a día en diferentes áreas de vuestra vida, siempre relacionadas con alguno de los temas que yo trato en el blog.

Ya hablé la semana pasada sobre mi miedo a la cámara y es por eso que este reto me está costando bastante. Además, la presión de la perfección en las redes sociales, me generaba mucho más estrés e inseguridades.

Pensaba que tendría que salir siempre perfecta ante la cámara. Buscar un plano y un fondo bonitos, maquillarme, plancharme el pelo, tener un discurso bien elaborado, la sonrisa permanente, no gesticular demasiado…

Si no conseguía todo eso, nadie confiaría en mí y no tendría credibilidad.

Finalmente, decidí quitarme todas esas ideas de la cabeza e intentar mostrarme lo más natural posible. Y así son mis vídeos. En ellos puedes verme tal y como soy. No tengo una luz perfecta, ni un ángulo perfecto, mi cara es la del final del día, no llevo maquillaje y mi pelo es el de andar por casa, no sigo un guión estructurado… No finjo ser quien no soy en realidad.

Esta soy yo y así me quiero mostrar ante vosotros.

Esta es solo una mini-muestra de los 4 ó 5 vídeos que suelo subir cada día. La verdad es que me resulta casi imposible condensar información útil, y bien argumentada en una explicación de 15 segundos. En mis artículos me gusta explicar por qué doy un consejo, por qué creo en lo que creo y apuesto por lo que apuesto… considero que es importante saber por qué hacemos lo que hacemos (espíritu crítico) ¡y en 15 segundos no se puede! Por cierto, os presento a mi gato Michu <3.

Si tú también apuestas por la realidad en las redes sociales, no te olvides de seguirme en Instagram. Me vendrá bien saber que tengo tu apoyo y que tú también apuestas por disminuir la presión e inseguridad que producen en la mayoría de personas la supuesta perfección que se muestra en las redes sociales.

Todavía somos una comunidad pequeña, pero no por ello menos importante 😆 . Porque no, no necesitamos ser perfectos (según los patrones de unos cánones impuestos) para sentirnos bien con nosotros mismos ni para tener el respeto de los demás.

Recuerda que puedes enviarme un mensaje tanto por aquí como por los mensajes de Instagram (es más fácil y privado).


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4 opiniones en “No tienes que ser “perfecta” (en serio).”

  1. Me ha encantado la publicacion. Las redes sociales incluso te deprime, yo llegue a creer que todo lo que publican en las redes sociales es la realidad, pero todas sino la mayoria solo fingen ser feliz!!!

  2. Muy buena reflexión! sobretodo en éste tiempo donde las redes empujan a la “no naturalidad” y hacia las opiniones “políticamente correctas” para que nadie se sienta mal (cuando es sabido que por más educadamente que uno se exprese o se muestre, siempre hay quien piense diferente y no les guste) La naturalidad al expresar quienes somos y sentimos es un gran valor a cultivar en los tiempos “fachada” que nos toca vivir.

  3. Completamente de acuerdo. Pena que haya tan poca gente que siga esta filosofía. Pienso que en este sentido hemos involucionado, y sobre todo en las redes sociales. La superficialidad y la apariencia son primordiales en muchísimos bloggers. Hasta incluso las temáticas en las que se centran sus artículos o vídeos son sobre el cuidado de la imagen. No quiero decir con esto que no deba una person cuidarse, pero le estamos dando tanta importancia a esa parcela que estamos dejando de cuidare otras cosas mucho más importantes

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