La verdadera importancia de las calificaciones escolares

Las calificaciones escolares

Se acerca la Navidad, y además de los turrones, los regalos y las reuniones familiares, en estas fechas se produce otro momento temido para muchos alumnos y otros tantos padres: La entrega del primer boletín de notas de este curso. ¿Cómo afrontamos este momento? ¿Reaccionamos de la forma adecuada? ¿Qué hacer cuando los niños no alcanzan el aprobado en alguna o varias materias? Hoy trataremos de dar respuesta a ésta y otras preguntas, me acompañas :)?

 

¿Qué nos indica el boletín de notas?

Quizás la respuesta a esta pregunta parezca obvia, pero conviene recordar que las notas no son más que una muestra medible del progreso en la adquisición y memorización de determinados contenidos académicos. Esto quiere decir que las calificaciones escolares deben verse como un instrumento de medición, no como un objetivo en sí mismo.

Es bastante frecuente que los padres centren su atención en la nota final del alumno (la que plasma el boletín), sin tener en cuenta otros aspectos importantes. A continuación os indico algunos, para que los tengáis presentes dentro de unas semanas ;).

Este es todavía el primer trimestre de curso. A algunos niños les cuesta adaptarse al comienzo de curso. Es importante saber cómo se desenvuelve en la escuela, sobre todo si ha cambiado de compañeros y/o profesores. ¿Se lleva bien con los demás niños? ¿Se siente cómodo con su tutor?

Cada niño es único e irrepetible. Con sus propios intereses, nivel de maduración y estilo de aprendizaje. Las notas, muchas veces, no tienen esto en cuenta. Los exámenes son iguales para todos y se realizan en el mismo momento. Es lógico que no consigan los mismos resultados…

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“Todo el mundo es un genio… pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar un árbol, pasará el resto de su vida creyendo que es un idiota” – A. Einstein

– No es conveniente valorar únicamente la calificación en sí misma. Tampoco es aconsejable exigir una determinada nota a los niños. Lo más importante a valorar es el esfuerzo y el rendimiento escolar del alumno. Muchas veces el esfuerzo no está reflejado en la calificación obtenida: hay niños que, sin esforzarse, consiguen un aprobado y otros que, tras mucho esfuerzo, no logran obtenerlo. Los primeros pueden estar desperdiciando parte de su potencial, y los segundos pueden desarrollar altos niveles de frustración y desmotivación.

– El conseguir una buena calificación, en ocasiones, se transforma en una competición. La educación debería estar basada en el aprendizaje, no en la evaluación. Por desgracia, aprobar no es sinónimo de aprender. ¿Conoces a alguien que recuerde todo el contenido que ha estudiado (y aprobado) durante toda la etapa de Educación Primaria y Secundaria? ¿Han sido necesarios todos los contenidos académicos?

El status social que nos da las notas. Es inevitable… el día de entrega de boletín, la puerta de la escuela se convierte en un simbólico ring de lucha donde los padres comparan las notas obtenidas por sus hijos (delante de ellos, por supuesto). Unos, orgullosos de sus maravillosos niños con notas triunfantes; y otros, poco menos que avergonzados por las desastrosas notas de sus hijos que no llegan al aprobado (en este caso, prefiero no describir los calificativos utilizados hacia ellos).

– Unido a lo anterior, el valor de un niño NO lo definen sus calificaciones. Un número no puede indicar la calidad de persona que eres.

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Imágenes extraídas del maravilloso documental “La Educación Prohibida”.

 

La cara buena de las notas 🙂

Después de hablar de “el lado oscuro” de los boletines escolares, intentemos ver el lado positivo.  Las notas nos muestran los puntos fuertes y los no tan fuertes de nuestros hijos.  Es importantísimo reforzar aquellos aprendizajes que le llamen más la atención y despierten su curiosidad.

Además, pueden ser utilizadas como un elemento motivador y como instrumento para enseñarle a los niños a gestionar el estrés (antes de un examen) o la frustración (al no conseguir la nota esperada). Y como no, un excelente motivador, si es utilizado en su justa medida.

 

¿Qué hacer si no aprueban?

La prioridad en este caso es conocer las causas. Sería muy recomendable concertar una cita con su tutora, para que nos dé su punto de vista y elaborar juntos un plan de actuación. Si la causa es la falta de esfuerzo, tendremos que hacer un seguimiento diario e intentar aumentar su nivel de motivación hacia esta o estas materias. Hablar con el niño, conocerle desde la comprensión y la tranquilidad. Intentemos que vea la utilidad de esa materia, probemos nuevos métodos de aprendizaje que consigan óque se involucre de una forma activa.

 

Y para terminar… una sonrisa 🙂

No quería despedirme sin compartir esta conmovedora carta que una maestra escribió a sus alumnos de entre 8 y 11 años, tras una semana de duros exámenes finales.

En ella les hace saber sus resultados, pero como ya sabemos… esos exámenes no evalúan lo que les hace especiales y únicos.

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Querido Charlie Owen:

Los resultados de los exámenes del KS2 podrás encontrarlos al final de la carta. Estamos muy orgullosos de la cantidad de conocimientos que has demostrado tener a lo largo de esta semana tan complicada.

Sin embargo, consideramos que estos exámenes no evalúan siempre aquello que os hacen especiales y únicos. La gente que creó estos exámenes y los evalúa no sabe nada de vosotros en comparación a vuestros profesores y familiares.

Ellos no saben que muchos de vosotros habláis dos idiomas. Ellos no saben que podéis tocar un instrumento, bailar o pintar un dibujo. Tampoco saben que vuestros amigos cuentan con que estéis a su lado o que vuestra risa puede iluminar el día más oscuro.

Ellos no saben que escribís canciones o poesías, que realizáis algún deporte, que os preguntáis por el futuro o que a veces os toca cuidar de vuestros hermanos pequeños tras el colegio.

Ellos no saben que habéis viajado a espectaculares lugares, que sabéis contar historias verdaderamente maravillosas o que adoráis pasar vuestro tiempo con familiares y amigos.

Tampoco saben que podéis ser personas dignas de confianza, atentas, amables y que intentáis mejorar cada día… Estos resultados os dirán algo, pero nunca todo.

Así que disfrutad de vuestros resultados y estad muy orgullosos de ellos pero recordad que hay muchas formas de ser inteligente.”

Carta original

 

¿Ya tienes tu ejemplar de Educar las emociones en la primera infancia?

“La educación del niño deberá estar encaminada a desarrollar su personalidad, sus aptitudes y las capacidades mentales y físicas hasta el máximo de sus posibilidades”.

Educar las emociones en la primera infancia

Este es uno de los artículos del tratado internacional de la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN), que entró en vigor hace más de dos décadas. Sin embargo, la mayoría de escuelas y de los sistemas educativos violan este punto de la convención, ya que muchos no contemplan las medidas necesarias para el éxito personal, académico, social y económico del niño. La mayoría de los adultos de hoy, carecimos de una educación emocional y afectiva, por lo que también es fácil encontrar a padres que no tienen las herramientas necesarias para darle este tipo de recursos a sus hijos.

En Educar las emociones en la primera infancia encontrarás tanto la información teórica como las actividades necesarias para iniciar a tus pequeños en el conocimiento, aceptación y gestión de las emociones.  Al inicio, trataremos de ponerle nombre a las emociones, para después comenzar a identificarlas y relacionarlas con diferentes situaciones de la vida cotidiana. Primero, en nosotros mismos, y después, reconocerlas también en los demás y a partir de ahí aprender la mejor forma de actuar en cada caso. Así que ya tienes mi recomendación de lectura para acompañarte en la playa este verano :).

PUEDES LEER LOS PRIMEROS CAPÍTULOS DEL LIBRO DE FORMA TOTALMENTE GRATUITA, entrando en amazon y haciendo click en la parte inferior de la imagen, donde dice “versión kindle”. HAZ CLICK AQUí O EN LA IMAGEN DEL LIBRO PARA ACCEDER. Verás que es un libro muy completo, hecho con muchísimo cariño e ilusión ?, conciso y práctico. Hasta ahora el feedback de mis lectores no ha podido ser mejor. ¡Espero el tuyo!

 


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7 opiniones en “La verdadera importancia de las calificaciones escolares”

  1. Recuerdo que a mí en clase la tutora nos leía las notas finales en alto dejando patente quièn sacaba más sobresalientes y quién mas suspensos lo que provocaba aunque no quisiéramos cierta competencia y comparaciones entre compañeros y también cierta verguenza por nuestros éxitos o fracasos. Cada trimestre nos cambiaban de sitio siempre conforme a las notas un trimestre nos sentaba el 1o de la Clase con el 2o etc y otro Trimestre el primero de la clase con el último.

  2. Gracias, Belén, he encontrado esta entrada en una semana de reflexión profunda sobre el tema , al vivir con mi hija sus preocupaciones por las continuas presiones de exámenes y deberes.
    Sólo que , al leer sobre ti, y cómo tú misma te defines resaltando la nota que sacaste por tu proyecto, me he sorprendido. Reflexionaremos juntas…

    1. Hola María!

      El Trabajo de Fin de Grado (TFG) de la carrera no es un examen… es un proyecto sobre el cual tú escoges el tema, con total libertad, en el que trabajas durante cuatro meses, lo entregas, y una vez aprobado, lo presentas de forma oral delante de un tribunal. Para mí, esa experiencia no tuvo nada que ver con el resto de mi vida como alumna: estudiar un temario impuesto y sentarte un día a contestar preguntas por escrito para “expulsar” todos los contenidos memorizados los días anteriores, que olvidas nada más salir del examen. Yo disfruté muchísimo haciendo mi TFG, consultando mis dudas y propuestas con mi directora, visité escuelas, información al respecto, hice una investigación, un buen marco teórico y una propuesta de intervención en las aulas. Y creo que esa es una buena forma de trabajar y de evaluar a un alumno. Dejando que él escoja su centro de interés, decida qué quiere hacer y cómo, experimente, y presente con orgullo el resultado final de lo que ha creado. Es por eso que hablo de esa Matrícula de Honor (que no fue la única que obtuve), porque de esa, sí que me siento realmente satisfecha y en gran parte, gracias a ese proyecto, nació Maestra de Corazón. Para mí, mi TFG fue mi primera experiencia de innovación educativa como alumna, y considero que este tipo de enseñanza no debería ser el futuro, sino el presente en las aulas.
      Cada vez hay más colegios que convierten al alumno en el protagonista de su propio aprendizaje, no en un sujeto pasivo que recibe datos de su profesor. Ojalá muchos alumnos obtengan Matrículas como la que yo conseguí, porque con ellas, sí que disfrutas aprendiendo.

      Un fuerte abrazo,
      Belén

  3. Hoy en dia una persona que saca todo 10 en la escuela, es una persona adiestrada para este sistema que quita la creatividad y gran parte de la esencia de muchos de los chicos. Con repetir como lorito sacas buenas notas, la mayor parte del tiempo viendo a una persona que trata de lidiar con sus propias frustraciones para enseñarle algo a los chicos.
    Un niño que se opone a todo eso, que dice esto no me esta sirviendo ni agregando gran valor, es un niño que hay que empujar. Eistein, Jobs, como muchos otros grandes de la historia nunca fueron niños de 10 en la educación formal.

    1. Hola Francisco:

      Creo que tienes gran parte de razón. El sistema educativo actual en nuestro país sigue anclado en la era industrial, donde lo que se buscaba era crear obreros, obedientes y sumisos, carentes de creatividad e iniciativa. Poco a poco, comienza a haber escuelas que rompen con este paradigma, pero por desgracia, todavía son la excepción que confirman la regla. Procuraremos que sean cada día más!

      Un fuerte abrazo y gracias por tu comentario!

  4. hola a todos. Estoy viviendo estupefacta, como en tercero de primaria la escuela de mi hija la llena de deberes y fichas, de 2 i 3 controles semanales, los fines de semana no puede descansar etc… eso si, saca buenas notas… pero a qué precio? porqué en tercero pasan de exigencia tolerable a exigencia total? tiene algo que ver con que es justo en tercero cuando les hacen las pruebas de competencia a los centros escolares? Todas estas preguntas son lo que mis reflexiones están planteandose… Lleva mi hija desde P3 intentando adaptarse, y yo como madre, a un sistema educativo “oficial”, pero cada vez la veo mas angustiada y mas estresada. Eso si, buenas notas, por lo que para ellos en principio no hay problema. En lo que llevamos de curso le ha cambiado el carácter en casa. Va estresada por las mañanas para no llegar tarde, sino le meten bronca. Ahora tiene que hacer un control de mates sobre tablas de multiplicar, debe completar 21 operaciones de multiplicar en un minuto. Si lo consigue, pondrán su foto en la pared del aula bajo un cartel donde aparece la palabra “Excelencia”. Qué se pretende? que entrene como una autómata? que si aun entrenándose falla una de las operaciones no va a tener el lindo (y a su vez pérfido) premio de ver su foto bajo la “excelencia”, como si su esfuerzo no haya valido para nada si no obtiene los 21 aciertos? que valores sociales i personales se están impartiendo en las aulas?

  5. Hola Sara, te entiendo perfectamente porque yo viví la misma situación en 3º con mis dos hijos. Ahora mi hija está en 4º y mi hijo en 6º y, aunque traen deberes a casa, no se puede comparar con los de antes. Los profesores siempre nos argumentaban que traían a casa lo que no terminaban en clase. Pero ¡si nadie lo terminaba!. Ahora bien, es cierto que a medida que van madurando y adquiriendo el hábito del estudio, les resulta más fácil y terminan más tareas en clase. La verdad es que recuerdo 3º como el peor curso. ¡¡¡Ánimo!!!. Un saludo.

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