Educar en el valor del esfuerzo

Últimamente he leído muchos artículos acerca de “Niños Burbuja“. Pequeños que están sobreprotegidos por sus padres el y que viven rodeados de confort y comodidades, que rara vez se han enfrentado con sentimientos como la frustración o la pena. En lugar de hablar de “las terribles consecuencias de educar niños burbuja”, hoy voy a dar las pautas para evitar que esto ocurra, centrándonos en lo que debemos hacer para enseñar a los niños el valor del esfuerzo.

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Aprende inglés en una semana“, “Adelgaza 8kg en 15 días“. Actualmente estamos bombardeados por mensajes que nos invitan a huir del esfuerzo. Tenemos que aprender a ser críticos ante estos eslóganes por bien para nosotros mismos y por el de nuestros niños. Es necesario convencernos de que tenemos la capacidad y la voluntad para lograr aquello que nos propongamos, sin necesidad de buscar ningún “milagro“. Si somos los primeros en comenzar en el gimnasio cada primavera y dejarlo una semana después, o empezamos y terminamos una dieta cada lunes, le estaremos enviando mensajes a nuestros niños del tipo “no soy capaz” o “es inútil intentar algo porque nunca se logra”. Por supuesto que podemos cometer errores, pero debemos seguir intentándolo. Como se suele decir: “Caerse está permitido, levantarse es una obligación“. De cada error aprenderemos algo nuevo, y esto nos acercará más a nuestra meta.

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Educar a los niños en la vocación es fundamental. Muchas veces confundimos la felicidad con el placer y son conceptos distintos. Debemos recordar que estamos aquí de paso, y que lo que nos hará de verdad felices es emplear el tiempo que tenemos en aquello que nos llene, y sea lo que sea, requerirá que seamos responsables. ¿Cómo lograr que nuestros niños lo sean? Aquí tienes algunas pautas que te ayudarán a lograrlo.

¿Qué hacer al respecto?

  1. Muéstrale el placer de crear cosas con sus propias manos. Sobre todo aquellas que requieran algo de tiempo. ¿Por qué no probar a hacer una figura de pasta de sal? Aquí tienes esa y otras ideas fáciles y divertidas de realizar. Este tipo de actividades le enseñarán que las cosas no se consiguen “aquí y ahora”, sino que necesitan de tiempo y energía para ser creadas.
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  2. Encomiéndale tareas en casa, acordes a su edad y a sus capacidades. Lo ideal es que en casa haya un equilibrio entre derechos y deberes entre todos los miembros de la unidad familiar. Puedes ayudar a tu pequeño de 2 años a guardar sus juguetes, pero no está bien que le recojas la habitación a los 8 o 10 años.
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  3. Motívale. Mediante metas que sean ambiciosas, pero asequibles. Intenta no recompensar estos pequeños esfuerzos con regalos, sino con actividades que le resulten atractivas, que se pueden llevar a cabo por tener tiempo libre y haber cumplido con sus obligaciones. Es mejor reservar los regalos para cualquier otro momento y no como compensación por hacer las tareas del día a día. También puedes recurrir a cuentos y canciones que traten el tema del esfuerzo. Puedes recurrir a los clásicos como “La cigarra y la hormiga”, “La liebre y la tortuga”, o a otros más modernos como “Las ranitas en la nata“, de Jorge Bucay.la-cigarra
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  4. Pon un plazo y un orden para las tareas. Algunas, por supuesto, pueden ser negociables o variables. Pero intenta crear un horario, aunque sea aproximado, para las tareas. Esto ayudará a crear un hábito y a interiorizar la realización de dicha tarea.
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  5. No le sobreprotejas. Si necesita ayuda en alguna actividad en concreto, dásela una vez y explícale lo que necesita corregir o mejorar para poder llevarla a cabo por sí mismo, pero no lo hagas tú en su lugar. La frustración y la pena son sentimientos inevitables, con las que hay que aprender a convivir. Es frente a las adversidades cuando mostramos nuestras verdaderas capacidades y el niño debe aprender a tolerarlas y a gestionarlas y tú puedes ayudarle dándole las herramientas para hacerlo. Si en lugar de eso te encargas tú de solucionar sus problemas, estarás educando a un niño dependiente y minando su autoestima.
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  6. Sé su ejemplo. Este punto es imprescindible, de hecho, creo que no falta en ninguna de las pautas de mis artículos. Tu modelo de conducta será siempre su mayor influencia educativa. No hay nada más que explicar aquí :).
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  7. Realiza con él actividades de ocio que tengan una meta basada en la dedicación, el esfuerzo y la concentración. Una ruta en bicicleta, un juego cooperativo, participar en una obra de teatro… Este tipo de actividades le harán experimentar la satisfacción de “un trabajo bien hecho” y le hará ver lo que es capaz de lograr, le animará a superarse y a aprender de sus errores.

 


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